BOLETÍN HTA

30 Boletín Hipertensión VOL 26. 2025 / 29 - 32 Hipertensión arterial secundaria en el embarazo y puerperio plo, la prueba de sobrecarga de sodio; d) imposibilidad de realizar prueba de bloqueo del sistema renina-angiotensina; y e) riesgos de la radiación por un scanner. Sí puede realizarse la localización de un adenoma suprarrenal por resonancia nuclear magnética, la cual no está contraindicada en el embarazo (7). El manejo farmacológico de la HTA puede realizarse con metildopa o antagonistas de calcio, a los que debe agregarse suplementación de potasio si la kalemia es menor a 3,5 mEq/L. La espironolactona está contraindicada en el primer trimestre del embarazo. Cuando se ha identificado un adenoma suprarrenal y el control tensional es difícil, se aconseja realizar resección laparoscópica del tumor en el segundo trimestre para facilitar su manejo. Aun cuando la evolución de la HTA sea favorable durante el embarazo, es necesario prevenir el ascenso tensional postparto, para lo cual debe reducirse el aporte de sodio en las soluciones parenterales y en la dieta. El ascenso de la PA, en el postparto, se relaciona a la caída abrupta de la progesterona, a las variaciones del volumen circulante en el parto y postparto inmediato y a la severidad del hiperaldosteronismo (5). Estenosis de arteria renal Aunque de baja prevalencia en la población general, debe considerarse en la mujer embarazada en la que predominan las lesiones de tipo displasia fibromuscular de las arterias renales. El curso natural y el pronóstico de la estenosis de arteria renal en embarazadas se desconoce, se describe en revisión de casos clínicos que la HTA puede cursar en forma acelerada o como PE precoz y/o severa. Esta HTA reviste dificultades diagnósticas, ya que no pueden realizarse estudios de imágenes necesarios para el diagnóstico tales como AngioTAC, AngioRNM ni arteriografía renal (7,8). Por otro lado, la ecografía con doppler de las arterias renales, solo tiene rendimiento en el primer trimestre. El manejo de esta HTA se dificulta porque están contraindicados los IECA y ARA II, ya que el bloqueo del sistema renina-angiotensina, produce isquemia placentaria y malformaciones (9). Además, en las lesiones displásicas se pueden desarrollar aneurismas, que corren el riesgo de romperse durante la gestación, como resultado de las alteraciones hemodinámicas y de la relajación de músculo liso vascular por los cambios hormonales. Frente a una HTA inmanejable, se ha descrito el uso de angiografía renal con angioplastia, con especial precaución de limitar la irradiación a menos de 5 rads y de blindar al feto. La revascularización quirúrgica es de alto riesgo, ya que no se puede pinzar la aorta sobre las arterias renales. En mujeres en que se sospecha este diagnóstico a raíz de embarazos de curso tórpido, el ideal es completar el estudio y revascularizar a la madre en el puerperio tardío (10). Coartación aórtica Es la única HTA cuyo diagnóstico puede y debe ser corroborado durante el examen físico, mediante la demostración de una diferencia > 20 mmHg entre las PA medidas en las extremidades superiores e inferiores en posición decúbito. En los casos comunicados destaca la ausencia de PE y el fácil manejo de la HTA, pero aumentan los abortos espontáneos y la HTA gestacional. La gestación puede aumentar el gradiente de una coartación aórtica primaria o reestenosada por los cambios hemodinámicos asociados (11, 12). Por eso, idealmente debe cuantificarse el gradiente pregestacional mediante ecocardiografía transesofágica, buscando además dilatación de la aorta ascendente y válvula aórtica bicúspide, ya que estas alteraciones aumentan el riesgo de disección y/o de rotura de aneurismas. Además, en el embarazo existe incremento del stress vascular y cambios morfológicos que debilitan la pared arterial. Los beta bloqueadores, al reducir la fuerza de la contracción de ventrículo izquierdo, son la terapia de elección. El tratamiento quirúrgico durante el embarazo se puede proponer en aquellos casos en que no se logra un buen control de la PA. Las intervenciones de tipo endovascular no se recomiendan por la radicación y medios de contraste (7, 8). La interrupción mediante cesárea es lo recomendado, para evitar las alzas de la PA por maniobras de Valsalva propias del parto. En el postparto hay que agregar antibióticos para prevenir endocarditis (4). Feocromocitoma Si bien es una causa muy infrecuente de HTA, su búsqueda se justifica en presencia de los síntomas típicos por la alta morbimortalidad materna y fetal que provoca. Por lo tanto, es fundamental sospechar feocromocitoma ante HTA acompañada de: cefalea paroxística intensa, sudoración profusa, taquicardia y/o arritmias, intolerancia al calor, alteraciones del carácter, constipación y descenso de peso.

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