BOLETÍN HTA

15 Boletín Hipertensión VOL 26. 2025 / 14 - 17 Displasia fibromuscular de la arteria renal en la mujer no suele depositarse en los bordes externos de la capa media reemplazando partes de la arteria renal en diferentes áreas. A menudo se hallan presentes estenosis multifocales, por lo que estos pacientes presentan un rápido incremento de las cifras de presión arterial. La enfermedad progresa hacia una oclusión completa de la arteria renal e induce atrofia renal por isquemia. La fibroplasia adventicial es una variedad muy rara de displasia fibromuscular y constituye menos del 1% de los casos. El tejido fibroso origina “anillos” o “collares” periarteriales que producen estenosis tubulares o focales. La arteriografía suele poner de manifiesto una única lesión. Historia natural de la DFM renal Hace ya más de 40 años, Schreiber y col estudiaron la historia natural de la enfermedad de la arteria renal en 66 pacientes con fibroplasia medial mediante angiografías seriadas. Observaron que solo en 22 pacientes (33 %) se producía una estenosis progresiva de la arteria renal. Así mismo, ningún caso progresó a la oclusión u obstrucción arterial completa (5). Rol del tabaquismo Debemos enfatizar que el tabaquismo tiene un impacto significativo en los pacientes con DFM, independiente del riesgo de aterosclerosis (6). El diagnóstico de DFM puede haberse retrasado en pacientes que alguna vez habían fumado, porque los síntomas podrían haber sido atribuidos a una enfermedad relacionada con el tabaquismo. Los fumadores con DFM tuvieron tasas significativamente más altas de claudicación, aneurisma y necesidad de intervención terapéutica. Los fumadores también tendieron a tener un aumento en la prevalencia de eventos vasculares importantes (42,8% versus 36,8%, p = 0,077). La alta prevalencia de aneurismas es preocupante. Aunque es bien sabido que el tabaquismo se asocia con aneurismas, el tabaquismo también parece aumentar el riesgo de aneurismas en pacientes con FMD (7). Complicaciones de la DFM Las lesiones de tipo DFM pueden complicarse con: a) disecciones, que a su vez pueden trombosarse y ocasionar infartos o estenosis agudas con HTA súbita; b) aneurismas, que pueden también trombosarse por el flujo circular, o tener hemorragias por rotura de su pared. En el primer informe del registro norteamericano de DFM con 447 pacientes, los fenómenos de disección y aneurisma estaban presentes en un 19,7% y 17,0%, respectivamente. Destacando que las disecciones ocurrieron con mucho mayor frecuencia en la arteria carótida, representando el 75% de todas las disecciones, seguida de la arteria renal con un 22% de las disecciones, y las arterias vertebrales con un 17%. En cambio, las arterias renales (33%) fueron el sitio más común de aneurisma, seguido de las arterias carótidas, celiacas y cerebrales (4). En comparación con la población general, existe una mayor prevalencia de aneurismas intracraneales en pacientes con DFM cerebrovascular extracraneal. En un metaanálisis de 18 estudios que incluyeron a 615 pacientes con DFM de la arteria carótida o vertebral, la prevalencia general de aneurismas intracraneales fue del 22%. Sin embargo, cuando se excluyó a los pacientes que presentaban hemorragia subaracnoidea, la prevalencia de aneurismas intracraneales fue solo del 7,3%, mucho menor que la prevalencia de 22% a 51% informada por otros investigadores (3). Manifestaciones clínicas en la mujer Aunque la asociación entre la DFM de la arteria renal e hipertensión arterial está muy bien descrita, las manifestaciones clínicas comunes de la DFM son en realidad más diversas (Tabla 3) (4). Inicio de hipertensión arterial a los 35 o menos años de edad. Hipertensión resistente. Soplo epigástrico y presión arterial alta. Soplo cervical en un paciente de 60 o menos años de edad. Tinnitus pulsátil. Cefaleas intensas y recurrentes, especialmente de tipo migraña. Accidente cerebrovascular en un paciente de 60 o menos años de edad. Disección de una arteria periférica (carótida, vertebral, renal). Aneurisma en un vaso visceral o intracraneal. Hemorragia subaracnoidea. Infarto renal. Tabla 3: Cuándo considerar la posibilidad de DFM

RkJQdWJsaXNoZXIy MTYwMjk1