16 Boletín Hipertensión VOL 26. 2025 / 14 - 17 Displasia fibromuscular de la arteria renal en la mujer El registro norteamericano de DFM ha detectado que la hipertensión arterial y la cefalea fueron los síntomas de presentación más comunes que llevaron al diagnóstico de FMD en general y para ambos sexos, pero las mujeres fueron significativamente más propensas a presentar otros signos y síntomas de afectación de la arteria carótida y/o vertebral que los hombres, como: tinnitus pulsátil (35,7% frente a 9,1%; p = 0,0002), soplo cervical (26,8% frente a 4,5%; p = 0,0004) y dolor cervical (28,6% frente a 13,3%; p = 0,034). Los hombres, en comparación con las mujeres, tuvieron significativamente más probabilidades de presentar signos y síntomas de afectación de la arteria renal, incluidos dolor en el flanco y/o abdominal (43,8% frente a 14,3%; p < 0,0001), insuficiencia renal (9,1% frente a 2,2%; p = 0,026) e infarto renal (42,9% frente a 4,3%; p = 0,0067)(4). Posiblemente, las diferencias en las manifestaciones clínicas entre mujeres y hombres estén en parte dadas porque la distribución de las lesiones de tipo DFM no son similares entre hombres y mujeres (Tabla 4) (8). Características de la HTA por DFM En el Estudio Cooperativo de Hipertensión Renovascular de los Estados Unidos, se compararon 339 casos de hipertensión esencial con 84 casos de hipertensión renovascular debida a DFM. Entre los pacientes con FMD, hubo más mujeres (81% vs 40%; P<.01), menos afroamericanos (10% vs 29%, P<.01), una tasa menor de antecedentes familiares de HTA (41% vs 67%; P<.01) y un índice corporal más delgado (30% frente a 6%; P<.05). La duración de la HTA fue más corta con FMD que con HTA esencial (2,0 vs 3,1 años; P<.01). La presión arterial fue similar, pero los soplos abdominales (55% frente a 6%; P<.05) y soplos en el flanco (20% frente a 1%; P<.05) fueron más comunes. Un nivel de potasio <3,4 mEq/L estuvo presente en el 17% de los pacientes fibromusculares en comparación con el 7% de los pacientes con hipertensión esencial (P < 0,05) (9). La prueba ideal debe definir la anatomía de la arteria renal y su importancia funcional, e informar sobre el tamaño de los riñones y el grosor cortical. Las pruebas no invasivas como: cintigrama renal con captopril, ecografía doppler renal, angioTAC y angioRNM con gadolinio se realizan a menudo como estudio de detección. En la actualidad, basado en los significativos avances de las características de los medios de contraste y calidad de las imágenes, se prefiere el angioTAC por la localización de las lesiones, siempre y cuando la función renal lo permita, no se encuentre embarazada y no sea alérgico al iodo (7). Durante el embarazo, se prefiere la angioRNM con gadolinio. Tratamiento de la HTA por DFM de la arteria renal Una vez establecido el diagnóstico de displasia fibromuscular, la actitud terapéutica debe centrarse en controlar o curar la HTA y más raramente en salvar o recuperar la función renal. Aunque es posible controlar la HTA con un tratamiento médico adecuado, la mejor solución consiste en mejorar la perfusión del riñón isquémico. Para ello los mejores resultados se han obtenido mediante angioplastia o reconstrucción quirúrgica. Debido a que la displasia fibromuscular es una enfermedad progresiva y que esta suele afectar a mujeres jóvenes con posibilidad de embarazarse (10); el tratamiento médico con bloqueantes del sistema renina-angiotensina no resulta ser la mejor opción. Por su baja morbilidad y elevado porcentaje de éxito, la angioplastia renal transluminal percutánea, es el tratamiento de elección en los casos de displasia fibromuscular, especialmente los que afectan a la túnica media. Los mejores resultados se han obtenido en los casos de fibroplasia medial, mientras que aquellos casos que afectan a la íntima y a la adventicia suelen ser más difíciles de dilatar, por lo que se suele indicar la reconstrucción quirúrgica. En los casos en los que la angioplastia renal transluminal percutánea resulta exitosa, la mejoría o curación de la hipertensión se logra en un 80%-85% de los pacientes, especialmente en menores de 40 años (11). La necesidad de reconstrucción quirúrgica ha disminuido considerablemente con la instauración de la angioplastia renal transluminal percutánea. No obstante, los mejores resultados a largo plazo se han obtenido con la reconstrucción quirúrgica, la cual ha logrado reducir de manera importante la práctica de nefrectomía parcial o total en el manejo de estos pacientes. Las opciones son: derivación aortorrenal con un injerto de vena safena o de Renal Mesentérica Carótida Extracraneal Vertebral Intracraneal 90 % 34 % 44 % 22 % 36 % Arteria Hombres 74 % 20 % 75 % 34 % 15 % Mujeres 0.03 NS 0.004 NS 0.03 Valor p Tabla 4. Distribución de las lesiones de DFM según género.
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