11 Boletín Hipertensión VOL 26. 2025 / 10 - 13 Hipertensión arterial en la mujer joven probablemente es multifactorial a eventos que afectan múltiples sistemas biológicos que participan en la regulación de la presión arterial. Sin embargo, el aumento de frecuencia de sobrepeso y obesidad en pacientes jóvenes (74% sumando ambas, según los datos de la ENS 2016-2017 entre los 25 y 44 años) (1) genera un aumento de la probabilidad pretest de que se trate de una hipertensión “esencial”. Además de las causas habituales de HTA secundaria, sean estas endocrinas, renales o del grupo “misceláneo”, en que destaca la apnea obstructiva del sueño; las mujeres premenopáusicas pueden tener una serie de condiciones asociadas que pueden contribuir a la aparición de HTA o a una mayor dificultad en su control, entre las que se incluyen (4): - Trastornos menstruales: tanto la menarquia precoz como tardía se han asociado a HTA y mayor riesgo cardiovascular. A esto también se suman las alteraciones de las características de la menstruación incluyendo dismenorrea, hipermenorrea, oligomenorrea y el síndrome premenstrual (4). - Síndrome de ovario poliquístico (SOP): Caracterizado por la presencia de hiperandrogenismo clínico, de laboratorio y por las alteraciones estructurales ováricas, se asocia a obesidad, resistencia a la insulina, hiperglicemia, dislipidemia e HTA generando un aumento del riesgo cardiovascular (4). - Uso de anticonceptivos: los estrógenos en dosis farmacológicas se asocian a aumento de la PA y del riesgo cardiovascular, además de mayor riesgo de eventos tromboembólicos arteriales o venosos, incluyendo infarto al miocardio en mujeres que además presenten hábito tabáquico (4,6). - Endometriosis: caracterizada por la presencia de tejido endometrial no neoplásico en órganos extrauterinos, afecta entre el 2-10% de la población en edad fértil. Se asocia a inflamación crónica, dolor pélvico, reducción de la fertilidad y aumento del riesgo cardiovascular (4). - Leiomiomas uterinos: se reportan entre el 10-30% de las mujeres en edad fértil, pudiendo asociarse a anormalidades del endotelio y del músculo liso vascular en mujeres premenopáusicas (4). - Displasia fibromuscular: causal de estenosis de arteria renal principalmente en mujeres jóvenes, de causa no aterosclerótica (4). Por lo tanto, dado la alta prevalencia de estas causales no estudiadas habitualmente como causa de HTA secundaria, deben ser buscadas dirigidamente, lo que requiere un trabajo multidisciplinario incluyendo médicos dedicados al tratamiento de la hipertensión y gineco-obstetras para la búsqueda de otros elementos clínicos que pudiesen asociarse a esta. Hipertensión en el embarazo Una gran diferencia entre el tratamiento de la HTA en mujeres en edad fértil y otros grupos poblacionales, es la posibilidad de embarazo, existiendo HTA hasta en el 10% de estos. Independiente de si el embarazo es o no planificado, siempre se requiere una consejería preconcepcional adecuada en mujeres en edad fértil por los riesgos asociados a varios fármacos antihipertensivos y las complicaciones maternas y fetales que se pudiesen presentar (5,6). Los síndromes hipertensivos del embarazo incluyen la HTA crónica, la HTA crónica con preeclampsia sobreagregada, la preeclampsia y la hipertensión gestacional transitoria. Enfocándonos principalmente en las pacientes con HTA crónica que se embarazan (dado que el diagnóstico y tratamiento de la preeclampsia escapa al propósito de esta revisión), presentan un riesgo relativo mayor de presentar enfermedad cerebrovascular, enfermedad coronaria, edema pulmonar, preeclampsia severa o desprendimiento prematuro de placenta, a lo que se suman los riesgos fetales, principalmente prematuridad, bajo peso al nacer, y síndrome de distrés respiratorio (7). En cuanto al tratamiento, se requiere un ajuste precoz de la terapia farmacológica suspendiendo fármacos teratogénicos, principalmente los bloqueadores del eje renina-angiotensina-aldosterona. Se sugiere como primera línea traslapar a metildopa (categoría B de la FDA), como segunda opción el uso de nifedipino de acción prolongada, carvedilol o hidralazina (categoría C), además de iniciar Ácido acetilsalicílico en dosis bajas para prevención de la preeclampsia desde el primer trimestre del embarazo (5, 6). Como meta de presión arterial, en el primer trimestre se recomienda mantener una presión arterial de 140/90 mmHg, idealmente sin fármacos, dado riesgos asociados a descensos bruscos de presión arterial; pero en mujeres que requirieron tratamiento farmacológico, los estudios CHIPS y CHAP mostraron que lograr cifras menores de presión arterial diastólica (80 mmHg) previnieron complicaciones severas, incluyendo parto prematuro, desprendimiento de placenta y mortalidad fetal y neonatal (8).
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