10 Daniel Miranda Silva Médico Internista – Nefrólogo. Hospital San Juan de Dios. Departamento de Medicina Interna. Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Introducción y Epidemiología La hipertensión arterial (HTA) es el principal factor de riesgo modificable de enfermedad cardiovascular a nivel mundial. En Chile, según la Encuesta Nacional de Salud (ENS) 2016-2017, que son los últimos datos que disponemos, presenta una prevalencia del 26,7% en población general, 27,7% de las mujeres. Un grupo de particular de preocupación es el grupo de pacientes más jóvenes, con menos índice de conocimiento de la presencia de HTA, pero que presentan mayor tiempo restante por vivir para presentar las múltiples complicaciones cardiovasculares asociadas. Según la misma ENS 2016-2017, presenta una prevalencia de 0,7% entre las personas de 15 y 24 años y de 10,6% entre las personas de 25 y 44 años (1). Si reunimos estos datos con los del Censo de población del año 2017, obtendremos aproximadamente 1.842 personas hipertensas entre 15 y 24 años y 548.451 entre 25 y 44 años (2), por lo tanto, a pesar de parecer números pequeños en porcentaje respecto a los datos de la población general, representan una carga importante de pacientes a los que se debe identificar y tratar para evitar las complicaciones asociadas a la HTA. De ellos, siguiendo la epidemiología general, al menos la mitad serían mujeres en edad fértil, lo que presenta algunas particularidades respecto a otros grupos poblacionales, las que trataremos a continuación. Fisiopatología de la HTA en mujeres jóvenes: rol de las hormonas sexuales Las mujeres premenopáusicas, en condiciones normales presentan menores niveles de presión arterial comparados con hombres de la misma edad y menos probabilidad de generar hipertensión. Esto se cree que es relacionado a las hormonas sexuales, principalmente los estrógenos. Se ha mostrado que generan un potenciamiento de la vasodilatación mediada por óxido nítrico y modulan la expresión del receptor del potente vasoconstrictor endotelina-1, siendo menor en mujeres que en hombres, además de que presentan menores niveles de endotelina-1. También el estradiol modula la actividad del sistema renina-angiotensina-aldosterona, aumentando la producción de angiotensinógeno, reduce la expresión de receptores AT1, y suprime la enzima convertidora de angiotensina y la actividad de renina plasmática. Además, presentan un rol inmunomodulador con rol antiinflamatorio afectando la respuesta inmune humoral y celular. Todos estos efectos benéficos se pierden al caer la concentración de estradiol al acercarse la menopausia (3), pero, este efecto benéfico no es recuperado con el uso de estrógenos en forma farmacológica como terapia de reemplazo hormonal (4). En cambio, los progestágenos generan un efecto menos protector del punto de vista cardiovascular. Se ha descrito que la progesterona promueve la disfunción endotelial inducida por leptina, generando un aumento de concentraciones de aldosterona y de receptores de mineralocorticoides en mujeres obesas, además de generar mayor sensibilidad a la sal mediada por marinobufagenina. Esto es particularmente importante en los subgrupos de mujeres premenopáusicas obesas y con síndrome de ovario poliquístico (4). Factores de riesgo de HTA en mujeres jóvenes En general, al realizar la aproximación al estudio etiológico de la HTA en pacientes jóvenes de cualquier género biológico, uno debe plantear estudiar como sospecha de hipertensión arterial secundaria, siendo definida esta una patología única primaria que está en el trasfondo fisiopatológico de la HTA del paciente. Sin embargo, a veces es difícil excluir que se trate de un evento sobreagregado a una hipertensión “esencial”, en la que no se logra identificar un mecanismo único y que Hipertensión arterial en la mujer joven Boletín Hipertensión VOL 26. 2025 / 10 - 13
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