38 Introducción La hipertensión arterial (HTA) es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular modificable y renal a nivel mundial. El 32 % de las mujeres y el 34 % de los varones tienen HTA (1). Globalmente, solo un 23 % de las mujeres hipertensas tienen sus cifras de presión arterial dentro del objetivo terapéutico (1). En mujeres, los factores de riesgo para desarrollar HTA no están bien estudiados, pero se relacionan con la edad de la menarquia, el síndrome de ovarios poliquísticos, los miomas uterinos, los síndromes hipertensivos del embarazo, una mala historia obstétrica, la menopausia, el uso farmacológico de hormonas tales como estrógenos y progestágenos, entre otros (2-5). Además, el acceso a la atención sanitaria y la intensidad de las intervenciones terapéuticas puede ser menor en mujeres que en su contraparte masculina, al menos en muchas partes del mundo (6). Contribuye al problema la falsa sensación de seguridad de que las mujeres jóvenes -para estos efectos premenopáusicas- están protegidas de desarrollar HTA y enfermedades cardiovasculares, lo cual no es exacto. Por el contrario, la asociación entre HTA y un mal pronóstico cardiovascular es más fuerte en mujeres que en varones. Asimismo, existen evidencias de que el incremento de la presión arterial con la edad en mujeres, incluso antes de la menopausia, exhibe una pendiente más acentuada que en varones pareados por edad (7). Algunos aspectos de la fisiopatología de la HTA en mujeres podrían ayudar a orientar una aproximación terapéutica más específica para ellas. Entre estas características fisiopatológicas destacamos las siguientes: las mujeres suelen presentar un tipo de HTA más sensible al sodio que los hombres (8); la HTA femenina está estrechamente vinculada a la obesidad (9); el uso farmacológico de estrógenos puede elevar la presión arterial y el riesgo cardiovascular (10); los progestágenos promueven la disfunción endotelial —a través de la leptina— en mujeres premenopáusicas con obesidad (11). La mujer presenta algunas diferencias con los varones en cuanto al tipo de daño de órgano blanco preferente que desarrollan al ser expuestas a la HTA: exhiben más daño de la microcirculación, más disfunción microvascular coronaria, proporcionalmente más hipertrofia concéntrica del ventrículo izquierdo, más insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada y más enfermedad renal crónica (12-14). Teniendo en mente las consideraciones epidemiológicas, fisiopatológicas y de daño de órganos blanco hasta ahora expuestas, se analizará a continuación si estas se traducen en el tratamiento antihipertensivo de las mujeres (Tabla 1). Tratamiento no farmacológico En mujeres las dos intervenciones no farmacológicas de mayor impacto son la pérdida de peso (15) y disJuan Ramón Soto Silva Presidente Sociedad Chilena de Hipertensión. Profesor Agregado. Facultad de Medicina. Universidad de Chile. Clínica MEDS La Dehesa. Boletín Hipertensión VOL 25. 2025 / 38 - 41 Antihipertensivos en la mujer La sensibilidad al sodio es más pronunciada en la mujer La obesidad está fuertemente asociada a la hipertensión en mujeres Afecciones ginecológicas y desenlaces adversos del embarazo se asocian a hipertensión Los niveles fisiológicos de estrógenos tienen un efecto vasodilatador (y son cardioprotectores) Los estrógenos en dosis farmacológicas pueden aumentar la P.A. y aumentar el riesgo CV Progesterona favorece la disfunción endotelial en mujeres obesas premenopáusicas Tabla 1. Fisiopatología de la HTA en la mujer con potenciales implicancias terapéuticas. Abreviaturas: P.A.: presión arterial; C.V.: cardiovascular. (Modificada de Chapman N, et al. Arterial hypertension in women: state of the art and knowledge gaps. Hypertension 2023; 80:1140-9).
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