BOLETÍN HTA

36 Boletín Hipertensión VOL 26. 2025 / 33 - 37 Hipertensión arterial y puerperio Manejo de la hipertensión arterial postparto El diagnóstico oportuno de la HTA postparto no siempre se consigue. Comúnmente, en partos fisiológicos, la atención hospitalaria se limita a un periodo de 2 a 4 días, lo que puede llevar a un retraso en la identificación de hipertensión de novo. Por otro lado, debemos recordar que la presión arterial tiende a ser más alta de manera normal durante el puerperio, y esta condición no debe llevarnos a tratamientos innecesarios. Es fundamental distinguir entre la HTA transitoria fisiológica y la HTA postparto de novo, ya que cualquier trastorno hipertensivo posparto puede conllevar complicaciones graves, sobre todo en aquellas pacientes de mayor riesgo. El alza de morbimortalidad directamente asociado a la hipertensión es mayor durante los primeros 1 a 6 días postparto, lo que hace que el monitoreo de la presión arterial y el tratamiento sean cruciales durante este período. Con respecto al manejo farmacológico de la HTA postparto, hay una variedad más amplia de medicamentos antihipertensivos disponibles en comparación al embarazo, ya que no existe el riesgo de afectar al feto ni de causar hipoperfusión placentaria. Sin embargo, es fundamental considerar la compatibilidad de estos medicamentos con la lactancia. El tratamiento debe iniciarse en valores superiores a 150/100 mmHg. En caso de que la PA no supere estos valores, no es necesario comenzar el tratamiento, aunque se debe evaluar de forma regular (7). En aquellas pacientes con HTA crónica, reanudar tratamiento compatible durante lactancia, para alcanzar metas individualizadas. Existen varios factores que influyen en el paso de un medicamento a la leche materna: solubilidad lipídica, grado de ionización, unión a proteínas, peso molecular, vida media, pKa, volumen de distribución y el tiempo entre la lactancia y la ingesta del fármaco. Durante este período los fármacos más comúnmente utilizados son: betabloqueadores, bloqueadores de los canales de e inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA). La metildopa se considera como uno de los medicamentos antihipertensivos más seguros durante el período antenatal. Sin embargo, efectos secundarios como debilidad a dosis altas y depresión, son razones suficientes para desaconsejar su uso después del parto. Los diuréticos como la furosemida e hidroclorotiazida tienen baja excreción en la leche materna, pero es importante evaluar si interfieren con el volumen plasmático, ya que podrían eventualmente suprimir la lactancia (2). Riesgo de HTA a largo plazo y complicaciones Las mujeres diagnosticadas con HTA durante el embarazo o postparto tienen un mayor riesgo de desarrollar hipertensión crónica en el primer año después del parto y a lo largo de su vida, por lo que se debe monitorear y evaluar su PA al menos una vez al año. La prevalencia exacta es desconocida, pero se registra en un estudio hasta 23% posterior a las 12 semanas. Se recomienda realizar monitorización ambulatoria de PA, ya que existe un 11.6% de HTA enmascarada (16). Las pacientes con trastornos hipertensivos relacionados con SHE y eventualmente HTA postparto parecen tener un mayor riesgo de HTA, enfermedades cardiovasculares, tromboembolismo venoso y enfermedades renales en etapas posteriores de la vida, así como una mayor mortalidad por todas las causas y mortalidad específica por ciertas causas (enfermedad isquémica del corazón, accidente cerebrovascular, diabetes mellitus). El riesgo es particularmente alto si dos o más embarazos estuvieron afectados o si la preeclampsia de inicio temprano requirió una interrupción del parto antes de las 34 semanas (2). Conclusiones La HTA postparto es una complicación subdiagnosticada, que aumenta el riesgo de complicaciones y morbimortalidad materna. Es importante la búsqueda activa, sobre todo durante las primeras semanas y en aquellas pacientes que hayan tenido SHE o algún factor de riesgo para desarrollarla. El riesgo de desarrollar HTA crónica es más elevado, por lo que deben mantenerse en control, siempre descartando HTA enmascarada. Se necesitan estudios multicéntricos aleatorizados para aclarar aspectos epidemiológicos, clínicos y terapéuticos de esta complicación.

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